sábado, 21 de junio de 2014

La vida apesta...a veces.


A veces me siento encerrada en mi propia mente. Puedo ver las cosas tal cual son pero no me atrevo a actuar porque me da miedo lo que pueda pasar. Con tan sólo pensar en lo que podría o no ser hace que sienta un nudo en la garganta y que mi corazón comienza a latir más fuerte...trato de olvidarlo, de suprimirlo bajo la miríada de cosas que ocupan mi tiempo, pero siempre está allí el pensamiento, como una mancha de vino en la alfombra; es imposible de sacarlo, porque ya está gravado en mi mente como si fuera un   sello en carne al rojo vivo. 
Es como si Dios, existente o no, estuviera jugando conmigo...esperando a ver en qué momento me quiebro bajo mi propio peso de consciencia, mientras intento a toda costa no ahogarme bajo el mar de emociones, intentando desafiar las probabilidades, pero al mismo tiempo pensando que es imposible.
Nadie me preparó para este momento. Todo parecía apuntar a que tendría mi final feliz, todo mundo lo piensa así, hasta mis padres y mis familiares, pero por más que intento forzarlo, siento la duda acabar conmigo por dentro, porque, por más bella que sea esa persona para mí, por más increíble que sea, por alguna extraña razón, ya no me siento tan segura de todo esto. 
Y lo peor de todo es que esto ya no sólo me está afectando a mí, lo está afectando a él...me rompe el corazón porque no es algo que pueda solucionar fácilmente...si fuera así, ya lo habría superado y todo ya habría regresado a la normalidad; pero ahora lo único que puedo hacer es verlo sufrir mientras  siento cómo la impotencia me amarra las manos...todo mientras intentamos actuar como si nada hubiera ocurrido, como si nada se hubiera metido en nuestras vidas; pero yo si lo veo, asomándose entre mis pensamientos en todo momento, como si fuera una enfermedad consumiéndome por dentro.
No culpo a nadie, ni siquiera me culpo a mí misma (aunque lo hice por un buen tiempo), porque yo sé que no es culpa de nadie, pero me gustaría que si fuera culpa de alguien, para poder así sentirme menos desesperanzada mientras veo cómo esto llega a su inevitable fin. Me gustaría pensar que no es así, pero siento que, de una manera u otra, tengo que empezar a hacerme la idea...

La sola idea de exponer esto en mi blog me hace sentir como si estuviera desnudándome enfrente de todo el mundo...no me gusta sentirme de esta manera, pero en estos momentos me siento muy sola y cansada de todo, y si no se lo digo a nadie, lo mínimo que puedo hacer es escribirlo. Por más íntimos que sean mis pensamientos, necesito una manera de desahogarme, porque de lo contrario siento que explotaría bajo la presión que siento en mi interior. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario