El viernes vi la película de Tres días para matar; ese día yo había ido al cine con la intención de ver otra película, pero por un problema con los horarios, terminé viendo ésta película en vez de la que tenía planeada.
Suele pasar, a veces vas al cine con la intención de ver una cosa, pero como no te fijas muy bien en los horarios terminas viendo prácticamente lo que esté a tu alcance; puede que te guste la idea o decidas marcharte a tu casa, pero en mi caso, decidí verla...y vaya que no me arrepentí.
a simple vista parece ser una de esas películas de acción que ya todo el mundo ha visto alguna vez en sus vidas, de esas películas que son muy serias y que casi siempre tienen personajes súper fregones que nunca se equivocan y que son geniales con sólo existir.
En tres días para matar tienes al clásico personaje de toda película de acción, un tipo rudo y serio que no se anda con bromas y que es bueno en lo que hace, matar. La única diferencia es que ésta película tiene otros temas que no necesariamente verías manejar en una película de acción, como el drama familiar, una hija adolescente y rebelde y un súbito problema de salud. Mientras otras películas son bastante lineales y predecibles, Tres días para matar juega contigo constantemente, primero estás en el borde de tu asiento y justo después te estás riendo a carcajadas. A simple vista podría ser tomado como una combinación extraña, el mezclar acción con comedia y drama, pero esta película lo convierte en todo un arte, más que nada porque puedes ver a este personaje súper matón en situaciones en las que usualmente no lo pondrías, convirtiéndolo en un personaje muy bien hecho.
En general, fui al cine esperando ver una cosa, terminé entrando a ver otra, sin expectativas e inclusive un poco molesta, y finalmente salí de allí con una sonrisa en mi cara.
9 de 10, recomendada totalmente si quieres pasar un buen rato.
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