Ah, la enfermedad...la vida parece ser tan tediosa y a veces hasta fastidiosa, hasta que llega el momento en el que te das cuenta de que puede ser aun más horrible de lo que ya es.
Nadie me creía, todos me tachaban de exagerada y hasta un profesor se burlaba de mí por 'incumplida'. Paulina se hacía la tonta para irse antes de tiempo a su casa en semana de exámenes, pensaban todos a su alrededor; pero lo que Paulina creía que era una simple e inofensiva gripe resultó ser algo mucho más grave.
Creo que aun peor que enfermarse es enfermarse en la semana de exámenes. Es como si Dios y el universo se pusieran en tu contra para ver qué tan miserable pueden hacer de tu existencia durante un momento de crisis; y por si fuera poco, nadie, absolutamente NADIE, te creerá durante dicha crisis. Es la forma más pura y concentrada de tortura.
Pues eso fue lo que me pasó, tal cual. Me enfermé el primer día de la semana de exámenes, sentía una tos desarrollándose en mi garganta y el ligero presentimiento de que esto se transformaría en gripe, y el presentimiento pronto cambió a realidad. Pero yo creí que era una de esas gripes bobas que sólo te dejan medio aturdido y nada más, así que decidí aguantarme hasta el fin de semana para ir al médico, cuando mis deberes en la escuela terminaran.
Sobreviví de alguna manera hasta el viernes; mientras no sentía que tosía mi pulmón izquierdo, sentía un dolor de cabeza tan nefasto que creía que con la tos violenta que me sacudía terminaría por hacer licuado de mi cerebro. En fin, llegó el viernes y no aguanté más...me armé de valor y decidí ir al hospital antes de ir a la escuela.
Pues resulta que me dio una combinación de bronquitis con laringitis, y todo esto porque me rehusé a ir al doctor antes de que empeorara esto, todo por la bendita escuela. Después de tres horribles inyecciones, bastantes nebulizaciones (o cómo se les diga), medicamentos, y una agonía que podría durar toda la vida; puedo decir que ya me siento lo suficientemente bien como para decir que sobreviviré. Claro, todo esto después de pasar el hermoso fin de semana post-parcial en completa miseria.
Moraleja de la historia: No sean tan nerds y vayan al médico antes de preocuparse de más por sus calificaciones...no vale la pena el sufrimiento al que podrían exponerse por ser niños cumplidos de diez.
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